El Templo Sagrado de Jerusalén era muy, muy importante, esencial, porque atraía la alegría al mundo, y la paz, y se podía vivir con felicidad y en armonía. Pero hubo odio, y por eso no se mantuvo en pie. Y anhelamos y esperamos que con una actitud buena y positiva, altruista y bondadosa, consigamos atraer la energía de El Eterno para que sea reconstruido muy pronto en nuestros días.
Preguntas y respuestas: Tisha veav


