Cómo pedir a Dios por la lluvia
El Tratado Talmúdico de Taanit contempla esta sabiduría. Explica como en Israel, en los tiempos donde las lluvias no llegaban para las cosechas, los sabios del Templo oraban habitualmente y conseguían la materialización de este fenómeno meteorológico. Sin embargo, en uno de los sucesos contemplado en el tratado del Talmud se explica cómo en una ocasión, y a pesar de cumplir con todas las oraciones adecuadas para ello y pedir a Dios un milagro por la lluvia, ésta no llegaba.
Rabí Akiva un Tzadik Proactivo
Rabí Eleazar fue el encargado de recitar las oraciones, pero a pesar de su santidad, las lluvias no llegaban.
Acto seguido, el Gran Rabí Akiva, discípulo de Rabí Eleazar, pasó a recitar las oraciones para conseguir lluvias. ¡Efectivamente! Tras las oraciones de Akiva las lluvias llegaron. Ellos se preguntaron, ¿por qué?
HaShem explicó el secreto de la proactividad
Una voz desde el cielo surgió y dijo que no era causa de que uno de los sabios fuese mas importante que el otro. La diferencia estaba en que uno jamás pasaba por alto lo que le hacían, mientras que Rabi Akiva pasaba por alto aquello que le hacían con la intención que fuera.
Ser proactivos siempre beneficia
Es decir, Rabí Akiva tenía por costumbre controlar sus impulsos, sacrificaba el primogénito, el primer impulso que nos lleva a reaccionar, y finalmente adoptaba una actitud más proactiva. Ese es el gran secreto de ser escuchado y que sean cumplidas tus peticiones al Cielo.


