Generalmente se realizan fiestas, la gente se disfraza, se embriagan, se lee la Meguilat Esther, etc.
Más allá de eso, cada uno puede encontrar la manera de aprovechar la energía presente y llevarla a áreas cotidianas de su vida. Es lo que transforma el conocimiento en sabiduría. Entonces…
¿Qué podemos hacer en Purim?
Si se trata de tomar hasta no distinguir el bien y el mal, trabajar sobre un tema que estemos viendo como “malo” (una situación, una persona, una cosa, etc.) hasta entender que sólo está ahí para forzarnos a hacer un aprendizaje que no pudimos hacer de otra manera. Esto es algo que deberíamos hacer constantemente, no sólo en esta festividad, hasta que ya no percibamos como negativa ninguna situación que se nos presente.
Tomar la alegría no como algo frívolo y para satisfacer al deseo del cuerpo sino como una manera sagrada de revelar Luz y como la idea original para la que fuimos creados (o decidimos entrar a este juego).
Los disfraces: ¿vivo con una máscara? ¿Cuál es el personaje que me creo ser? ¿Cuál es mi verdadera esencia, lo que sería si no sintiera necesidad de conseguir aprobación, trabajo, etc.?
Cancelar decretos en Purim
La kabalah también nos explica que Purim es una oportunidad para cancelar decretos en nuestra contra. Sin dudas, los más poderosos de esos decretos son los que nosotros mismos nos hemos hecho y nos hacemos continuamente (a veces en algo tan aparentemente insignificante como decir “no sirvo para tal y tal cosa”, “soy un desastre”, “soy mala”, “no me lo merezco” y frases por el estilo). También son fuertes los que recibimos en nuestra infancia.
Puedes hacer un listado y decidir cancelarlos tú mismo, con el ritual que sientas (desde escuchar la lectura de la Meguilat hasta hacer algo con el escrito).
Si luego del fin de la Corrección viviremos siempre como en Purim, ¿soy capaz de ver la vida como una gran celebración? ¿Puedo festejar un día cualquiera, sin necesidad de una fecha especial? ¿Puedo bailar solo en mi casa (con el Universo)?
Estas son algunas ideas. Si estás listo para dar un paso determinado en tu evolución espiritual, pide inspiración divina y confía en tu intuición.
¡JAG PURIM SAMEAJ!


