La era de Joseph Franklin Rutherford
A través de las manipulaciones políticas, el abogado de Missouri, Joseph Franklin Rutherford, se había otorgado a sí mismo el título de Juez y anteriormente el de abogado. Esta es otra de las figuras relevantes e influyentes durante su historia inicial. Continuamos pues con la segunda entrega, testigos de jehová vergonzosa historia 2.
Si no has leído la primera parte, te recordamos que puedes hacerlo aquí:
👉 Testigos de Jehová vergonzosa historia 1 ✅
Joseph Franklin Rutherford, se había otorgado a sí mismo el título de Juez y anteriormente el de abogado, pero jamás obtuvo la titulación académica para ejercer de forma lícita. Simplemente se había erigido defensor legal de Russell durante algunos años, mientras comenzaba a ser parte de este despropósito sectario.
Llegó a ser segundo presidente de la mencionada Sociedad Bíblica y de Tratados de la Atalaya, en 1917. Huelga decir que también se vio envuelto en graves acusaciones y litigios con la justicia.
Testigos de Jehová – Otra Profecía Fallida del Fin
Llegado 1918, finalmente electo, el 24 de febrero de dicho año, en Los Ángeles (California), Rutherford pronunció una conferencia bíblica de nombre “El mundo ha terminado: Millones que ahora viven quizás nunca mueran“.
Tras ello, escribió y publicó un libro titulado “Millones que hoy viven jamás morirán“. Fue el comienzo de un proselitista esfuerzo de reclutamiento mundial llamado “la campaña de los millones“, muy conocida entre los testigos de jehová.
Para continuar con su farsa, nada sorprendente sin embargo, proclama la próxima destrucción del mundo existente, afirmando que sucedería pronto, nada menos que para 1925.
En alguna de las grandes reuniones, afirmó que según las promesas de Dios, “millones que viven hoy jamás morirán”.
Este lema fue utilizado para manipular emocionalmente la voluntad de los asistentes, al igual que lo hacen hoy en día las diferentes doctrinas que prescinden del intelecto, la sabiduría y el conocimiento, y así continuar amedrentando la inteligencia del personal, con el fin de obtener beneficios económicos y espirituales.
Basado en las promesas de la divina palabra, debemos llegar a la conclusión positiva e indiscutible de que “millones que hoy viven jamás morirán”

El Libro Herético de Rutherford
Así, en 1920 publico el libro “Millones que ahora viven no morirán jamás“. En dicho “cuerpo-parte-tomo“, Rutherford afirmó que la Biblia demostraba que, en 1925, Avraham, Itzjak y Iaacob (Abraham, Isaac y Jacob), así como otros hombres fieles de la antigüedad, David HaMelej (El Rey David) o su hijo, Shlomo HaMelej (El Rey Salomón), resucitarían para gobernar en adelante como príncipes en la nueva tierra paradisíaca.
Plenamente convencidos de que la profecía de Rutherford era cierta, muchos testigos vendieron sus casas y negocios y se lanzaron a la carretera viviendo en coches y camiones como vendedores ambulantes; difundieron la advertencia a medida que se acercaba el año 1925.
Convenció a algunos agricultores que incluso se negaron a plantar cultivos porque creían que el fin estaba a la vuelta de la esquina. Finalmente 1925 llegó. Y como en 1914 no pasó nada.
El Ostentoso Palacio de Rutherford
Una vez más, la profecía de la “sociedad de la torre de vigilancia” había demostrado ser más falsa que la bondad de Hitler. Pero lejos de detenerse y tal y como Russell acostumbraba a hacer, Rutherford sostuvo tenazmente con otra disparatada historieta digna del periodismo sensacionalista que, el fin estaba próximo, esta vez para una nueva fecha, 1929.
“El juez” era el falso dueño de una mansión palaciega de diez habitaciones y estilo colonial español, construida y escriturada a nombre de Avraham, Itzjak y Iaacob.
Su pútrida y disparatada excusa fue que, nuestros Benditos Patriarcas, así como otros antiguos dignatarios, como por ejemplo Noaj (Noé) o el Rey David (David HaMelej) y gracias a él, tendrían un lugar para vivir cuando fueran resucitados.
Carente de humildad, este palacio costó la friolera de 25.000$, cantidad que la propia Watchtower afirmó que había sido donada por un particular anónimo privado muy adinerado; todo muy convenientemente expuesto. El ostentoso edificio estaba situado en un distrito exclusivo de San Diego.
Se le dio el nombre erróneo fonéticamente en hebreo de Beth Sarim, Casa de los Príncipes. El muy iluso y trastornado Rutherford aseguraba que él gobernaría junto con nuestros Benditos Patriarcas en un nuevo paraíso terrenal.
Los embaucados miembros de la secta estaban más que convencidos, casi lobotomizados diría yo, de que la profecía de Rutherford era cierta.
Muchos de ellos vendieron sus casas, negocios y posesiones viviendo como ambulantes e indigentes y diseminando la advertencia por doquier de un “apocalipsis” a las puertas. Algo que concluyó sin éxito en 1925, como es obvio.
La Gran Depresión y los Testigos de Jehová
El mundo entró en La Gran Depresión (1929) que se prolongó durante la década de los 30 (1930). Pero el sinvergüenza de Rutherford vivió como un millonario, derrochando todos los bienes que aportaban sus seguidores y veraneando sin pudor alguno en Europa.
Mientras, y debido a La Gran Depresión, millones de estadounidenses y habitantes del planeta sufrían de miseria. Pero Rutherford gozaba y disfrutaba de 2 Cadillac de 16 cilindros cada uno, así como de otros muchos privilegios que su TIMO le facilitaba.
Bajo su mandato, la Watchtower se convirtió en; un pozo de petróleo sin fondo; una corporación provista de una maquinaria bien engrasada.
Nuevos libros, literatura y tratados estúpidos salieron cual tsunami para ser vendidos puerta a puerta por sus fieles. Los instaba a dedicarse por completo a lo que él llamaba “la obra del señor“.
Jóvenes parejas miembros de los testigos de jehová prácticamente obligadas a no casarse para que pusieran todas sus energías en proclamar un falso reino.
En la secta, no escatimaban en material, y fonógrafos portátiles eran utilizados para la predicación mediante vinilos con los seductores discursos de Watchtower, y consecuente malestar de algunos de los habitantes cercanos, allá a dónde fueren.
Los celosos “testigos” desfilaban delante de las iglesias los domingos por la mañana, llevando pancartas con el lema “la religión es una trampa y un fraude“, en alusión al cristianismo y el catolicismo, como si ellos no pertenecieran al mismo grupo.
Medios de Difusión de los Testigos de Jehová
Con el paso del tiempo, la sectaria sociedad construyó su propia emisora de radio. Así, en 1933 había cuatrocientas tres (403) emisoras en todo el país que transmitían los inmisericordes insultos de Rutherford contra políticos, miembros del clero y comerciantes que él mismo, y sin el menor sentido autocrítico, tildaba de ambiciosos.
Tanto en su nuevo medio de difusión como en los pasquines propagandísticos de más puro estilo Nazi, insistía que el fin del mundo llegaría en pocos meses.
El fin llegó sí, pero sólo para Rutherford. En 1942 murió en la lujosa mansión que se había construido en nombre de su dios y “bautizada” con el profanado nombre de Beit Sarim (transliteración fonéticamente correcta), a modo de lujoso testimonio del nombre de D-os. En retrospectiva, quizás el único testimonio de su falsa profecía fue el significativo valor monetario de esta mansión.
El Erróneo Nombre de Jehová
Además, y que sirva de precedente para cualquier malintencionado crítico, en el judaísmo no se pronuncia el Nombre Divino, por diversas e importantes razones.
Es por esto que la gente conoce la expresión Inefable Nombre o Nombre Inefable. Pero una de esas razones, es que nunca nos fue revelada su vocalización, sino tan sólo sus consonantes (el hebreo y el arameo no tienen vocales aunque sí que existe un sistema de vocalización más moderno que facilita su lectura).
Cuando lo ves vocalizado (mediante puntos y líneas) en algún texto hebreo, utilizamos un sistema que tiene su fundamento e incluso su lógica.
Ahora sí, te garantizo que el nombre no es jehová, ya-véh, variantes ni blasfemias parecidas, (semejante profanación HaShem no la permita); pues incluso para empezar, la transliteración de la letra J es incorrecta; y aún te faltaría descifrar las otras 3 Letras Sagradas.
El encubrimiento las pruebas de los testigos de jehová
En 1948, la sociedad Watchtower vendió silenciosamente la ostentosa propiedad cubriendo un capítulo vergonzoso de su propia historia. Hoy, la mayoría de los testigos de jehová modernos no tienen la más mínima idea de que alguna vez existiera Beth Sarim.
Con la muerte de este personaje, la era de las extravagantes personalidades carismáticas de esta secta también se extinguió. Sin embargo, los testigos de jehová no acabaron ahí.
Propagación del miedo de los Testigos de Jehová
Hoy, y desde La Guerra Fría, alimentada por la ansiedad de una era nuclear, la sociedad watchtower es un gigante corporativo multinacional que difunde molestamente su nuevo mensaje de la perdición y la ruina por todos los rincones del planeta, que más que transmitir paz y amor, lo que hace es apuntalar en sus fieles y expandir una conciencia de odio y miedo hacia quienes no son o piensan como ellos.
La pirámide Jerárquica de los Testigos de Jehová
Respaldada por un falso dios y millones de adeptos, constituye un autocrático grupo de asesores que se hacen llamar con el arrogante apelativo de “el cuerpo gobernante” cuyo superior es el presidente, el cual está debajo de su falso dios jehová, quien se encuentra en lo alto de la pirámide.
Curiosamente, tanto la jerarquía en los testigos de jehová como su sistema meritocrático es similar, incluso diríamos, igual que un esquema PONZI. Sólo que en vez de obtener ganancias económicas debes conseguir adeptos. Aunque bien pensado, eso mismo es un esquema Ponzi.
Todos ellos, “peones” iniciados y publicadores incluidos, están convencidos de ser la única élite que su dios jehová utiliza como canal para repartir un alimento espiritual.
Apóstatas en los Testigos de Jehová
Entre los testigos de jehová también hay apóstatas, como en la iglesia católica, así como personas que tienen miedo a salir de esta secta y lo más vergonzoso para muchos de ellos, ser expulsados.
Lo cierto es que todo testigo de jehová está sometido a la dictadura de este consejo gobernante autocrático conocido como el órgano de gobierno, desde la cuna hasta la muerte.
Seguramente, si eres un testigo de jehová, un cristiano convencido, católico o un mesiánico y estás leyendo esto, argumentes que, si tantos millones de personas en el mundo se convierten al cristianismo en general algo debe de haber. Permíteme que te responda que en la época del Diluvio Universal todos, excepto Noaj (Noé), estaban condenados.
Incluso, y esto puede que no lo sepas, su familia se salvó por el mérito de Noaj. ¿De dónde lo sabemos? La Torá dice que Noaj era un hombre Justo, un Tzadik frente a HaShem (Bereshit/Noaj 7:1 [Génesis]), pero no menciona lo mismo sobre sus familiares.
La porquería bajo la alfombra de los testigos de jehová
Hoy, y desde siempre, esta sociedad de herejes paganos (el ente y no las personas) está continuamente entre la espada y la pared. Sin embargo, poderoso caballero es Don Dinero.
Aún y todo, existen personas valientes que toman decisiones acertadas y se atreven a salir de su zona de confort, de su bienestar y seguridad. Incluso en detrimento de sus vidas.
Una de las personas que conozco que más ha luchado contra esto, desde dentro y desde fuera, es Barbara Anderson. Es una ex miembro de los testigos de jehová que ocupó a lo largo de los años diferentes responsabilidades dentro de la secta, como por ejemplo responsable del Departamento de Ingeniería de Construcción de la sede de la Watchtower.
En su página oficial Watchtower Documents Org, Bárbara denuncia, sobre todo, pederastia y abuso infantil dentro de la organización WatchTower y revela cómo los máximos responsables encubren esta repugnante práctica que además, va en contra de sus creencias y su doctrina, así como de muchas religiones en general.
Sin embargo esto, es más un problema moral que atañe a toda la humanidad y no solo a las instituciones religiosas.
